Hay
vamos poquito a poco, con esa cara, con esos ojos, debajo de la virgen apoyada
en tu torso, paseándola despacito sin quejarse, sin llorar, sin padecer una
cosa sin más, hay vamos poco a poco, debajo de la virgen siempre esta él, ella
apoyada en su torso, el sonríe, sin quejarse ni padecer, hay vamos, vete
despacio, siempre delante, cuidando a tu virgen, que ahora te cuida él, mira
delante, siempre atento, vas subiendo con la virgen en tu torso, suena y
resuenan tambores, resplandeciente en el anochecer cálido, sin ruido, sin
gritos, siempre tu y ella, rodeados de música clandestina, meciéndola poco a
poco, teniendo la suerte de pasear a su lado, todos pendiente de ti y de ella,
que se apoya en tu torso, ese torso fuerte, entero, que puede construir unos
muros de una ciudad, que quien se cansa se apoya en ellos, que resurgen de la inmensidad,
sin apoyo, ni necesidad estoy yo ahora, que no resplandece la Semana Santa, ya
que tú no estás en ella, meciéndola, acariciándola cuando la balanceas, ni
cuando todos gritan y tú la subes, hay estabas tú, sonriente, con esos ojos de emoción,
al saber que ella se apoya en ti, en tu torso, que sientes fuego y pudor, a estar todos los años con ella, esas nubes
que alteran en claridad el rostro de ella, esa nazarena que te acompaña ahora
que no estás, que va poquito a poco delante de ese paso, que nunca veras, no
hay mas método que rezarle por ti, por eso buenos momentos, que nos a echo pasar,
por todo, y por aquello que jamás te dijeron, hoy con este sonido, con esta
canciones, que mis ojos se humedecen por culpa de esta sensación, hoy te pido y
le pido a ella, una respuesta, de porque a ti, y no a otro, de porque en la
noche, porque no un día mas, para por lo menos despedirnos de ti, ese es el único
tormento, no haberme podido despedir de ti, no te olvido... Descanza en paz cuñado!
No hay comentarios:
Publicar un comentario